En la segunda etapa de su gira por Oriente Próximo, el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha querido lanzar un mensaje a los líderes palestino e israelí: conseguir la paz en la zona será uno de los objetivos de la presidencia española de la UE el próximo semestre. «España se va a mojar.»
Para conseguirlo, Zapatero entiende que tiene que quedar garantizada la seguridad de Israel y asegurada la creación de un Estado palestino. En su opinión, los pasos dados por el presidente de Estados Unidos, Barak Obama, y otros países juegan a favor. Además dice haber observado buena voluntad por ambas partes para avanzar en las negociaciones.
Ante el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, elogió su sensatez y deseó una reconciliación rápida entre Al Fatah y Hamás y pidió a Israel que congele los asentamientos en territorios palestinos.
Antes, Zapatero había visitado el Museo del Holocausto de Jerusalén y luego se entrevistó con el presidente israelí, Simon Peres, quien agradeció al jefe del gobierno español sus posiciones antisemitas y su interés por establecer una relación más cálida con Israel.
Sin embargo, tanto Peres como el primer ministro, Benjamin Netanyahu, con quien Zapatero se reunió por la noche, dedicaron sus intervenciones ante la prensa al informe Goldstone, que este viernes se debate en la ONU y que puede condenar a Israel por sus operaciones militares sobre la franja de Gaza. Netanyahu ha advertido de que si se aprueba el documento, el proceso de paz se verá afectado. El primer ministro israelí ha dicho que «el único crimen que ha cometido Israel es no tener un apoyo suficiente en las Naciones Unidas». Zapatero no ha querido pronunciarse sobre el asunto, pero ha dicho que no deberían ponerse sobre la mesa cuestiones como ésa que pueden perjudicar el diálogo. euroXpress
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