Bruselas ha propuesto que se reconozca a Serbia el estatus de país candidato al ingreso en la UE y que se abran las negociaciones de adhesión con Montenegro. El informe presentado por la Comisión Europea reconoce progresos en el acercamiento a Europa los países de los Balcanes Occidentales, pero vuelve a dar el frenazo a Turquía, donde no se aprecian avances políticos ni sociales.
Una vez cerrada la negociación para el ingreso de Croacia en la UE, Bruselas, con reservas, pone la mirada en otros países de la antigua Yugoslavia cuando se habla de admitir a nuevos socios en el club europeo. «Las recomendaciones para Montenegro y Serbia muestran que el proceso de ampliación estimula reformas y ayuda a crear una Europa más estable y próspera», ha dicho el comisario Stefan Füle.
Serbia está hoy mucho más cerca de la Unión Europea, después de la detención de los criminales de guerra, Ratko Mladic y Gozan Hadzic, entregados al Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia. Ahora, la principal piedra en el camino de la integración está en Kosovo. Bruselas exige la normalización de relaciones entre Belgrado y su antigua provincia, como condición para iniciar las negociaciones de adhesión. El diálogo bilateral ha quedado interrumpido por los violentos disturbios registrados en las últimas semanas en su frontera común.
Kosovo tiene todavía «enormes desafíos» para acercarse a Europa. Además de problemas de lucha contra la corrupción y el crimen organizado y una deficiente administración pública, debe conseguir el reconocimiento de todos los socios comunitarios como país independiente. Cinco Estados de la UE, entre ellos España, no reconocen al nuevo país balcánico.
Montenegro es el otro Estado que sale bien parado de la evaluación europea, hasta el punto de que la Comisión propone ya abrir negociaciones para el ingreso en la UE. Bruselas valora los progresos en la lucha contra la discriminación, la independencia del poder judicial y las reformas económicas.
La Antigua República Yugoslava de Macedonia, para la que ya se recomendó abrir negociaciones en 2009, mantiene paralizado el proceso mientras no se solucione con Grecia el conflicto del nombre del país. Albania y Bosnia-Herzegovina siguen a la espera, ya que Bruselas no aprecia pasos significativos en su acercamiento a la UE, y sí problemas políticos internos.
En el informe publicado este miércoles, la Comisión Europea anuncia que «lamentablemente» las negociaciones con Turquía no se han modificado en el último año. «Hay frustración en ambas partes, pero esto no nos debe cegar sobre la importancia de nuestra relación», ha asegurado el comisario Füle.
Si, al margen de motivos más profundos e inconfesables, las reformas políticas y sociales emprendidas por Ankara parecen insuficientes en Bruselas, la tensión reabierta con Chipre en las últimas semanas por las exploraciones de posibles yacimientos petrolíferos en la zona echa por tierra cualquier posibilidad de acercamiento. La Comisión ha pedido a Turquía que cese cualquier tipo de amenaza y condiciona el impulso al proceso de adhesión a la normalización de relaciones con Chipre.
Aparte queda Islandia, cuyas negociaciones avanzan según lo esperado. Bruselas confía en que pronto se superen los escollos relativos a la pesca y a la protección medioambiental para concluir el proceso de adhesión.
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