El presidente electo de Francia, François Hollande, continúa sus reuniones europeas y se va topando con la realidad de sus propuestas sobre más crecimiento y menos reducción del déficit. Este jueves se ha reunido con el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, opuesto a renegociar el pacto fiscal de la UE, como pide el politico socialista.
La Comisión Europea analiza la nacionalización parcial de Bankia, respalda la medida, en principio, pero advierte de que es condición necesaria que se presente posteriormente un plan de reestructuración del banco. Desde el Banco Central Europeo se pide al gobierno español una estrategia completa para reestructurar el sector y la posible creación de un «banco malo» que segregue los activos tóxicos, una vez valorados por expertos independientes.
La canciller alemana, Angela Merkel, está dispuesta a sumarse a los nuevos vientos a favor del crecimiento que corren por Europa, pero insiste en poner límites al cambio. En una intervención ante el parlamento alemán, Merkel ha dicho que un crecimiento que se base en el endeudamiento «nos llevaría de nuevo al inicio de la crisis».
Crecimiento es la palabra de moda en la UE, pero hasta ahora casi vacía de contenido. El presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha dicho que, si la UE va a apostar por el crecimiento, «hay que dejar claro cómo se va a hacer y qué fondos disponibles hay». Con motivo de la celebración del Día de Europa, este 9 de mayo, la Eurocámara ha celebrado una sesión plenaria sobre el futuro de Europa y los parlamentarios no parecen tenerlo claro.
Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea se reunirán el próximo 23 de mayo para debatir medidas de crecimiento económico que acompañen a los planes de austeridad. Los resultados electorales en Francia y Grecia, tomados como un referéndum sobre el ajuste europeo, han provocado un adelanto de la cumbre. El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy acierta en las formas. Falta que haya fondo que discutir.
La constatación de que las medidas de austeridad a rajatabla conducen a una espiral de paro y recesión y los nuevos vientos europeos en favor del crecimiento pueden relajar las exigencias de Bruselas, hasta ahora inamovibles, para que el déficit de los países de la zona euro no supere el 3% el año que viene. La Comisión Europea tendrá en cuenta la coyuntura económica para flexibilizar los plazos y España sería uno de los grandes beneficiados.
El mismo día en que el presidente del BCE, Mario Draghi, decía desde Barcelona que hay que afrontar el problema bancario y el FMI pedía a España un diagnóstico integral de los activos tóxicos de la banca, el gobierno ha anunciado que en breve habrá sociedades –no se quieren llamar bancos malos- para aislar los activos inmobiliarios de los bancos, ladrillo y suelo.
El BCE no ha modificado los tipos de interés ni ha decidido volver a comprar bonos de los países con más problemas financieros. Una reunión de rutina en la que se supone que han examinado la situación económica de España, no porque la reunión se haya celebrado en Barcelona sino porque en estos momentos es la que más preocupa en Europa. En la rueda de prensa posterior a la reunión, Mario Draghi ha apoyado las reformas que está haciendo el presidente Mariano Rajoy.
Los ministros europeos de Economía no consiguen ponerse de acuerdo sobre la fórmula para reforzar el capital de los bancos y así prevenir futuras crisis. El motivo de discordia es el grado de flexibilidad que puedan tener los Estados para endurecer los requisitos acordados por las instituciones europeas. La base de negociación es que los bancos tengan más capital y de mejor calidad.
Este jueves se celebra en Barcelona la reunión del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE). Ya está todo preparado. Los gobernadores de los bancos centrales de los países de la zona euro están llegando junto a los seis miembros del Comité Ejecutivo y su presidente Mario Draghi. Mossos d'Esquadra, Guardia Civil y Policía Nacional cuidarán la seguridad y tratarán de hacer frente a alguna posible movilización.
La Comisión Europea manifiesta su preocupación por la decisión del gobierno boliviano de expropiar la filial de Red Eléctrica de España (REE) en el país y dice confiar en que se cumplan completamente los acuerdos de inversiones suscritos con España.
La Comisión Europea ha recibido este lunes el programa de estabilidad español para 2012-2015 y las reformas que el Gobierno quiere acometer para cumplir los objetivos del déficit y subsanar los desequilibrios macroeconómicos. La dirección de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea los examinará. Este lunes se han publicado también en el Boletín Oficial del Estado y por lo tanto han entrado en vigor las medidas.
Recortes presupuestarios y medidas de crecimiento no son alternativa, son esfuerzos complementarios. Bruselas insiste en esa idea, para frenar las informaciones que hablan de giro político a la crisis en Europa, y recuerda que la UE tiene una estrategia para crecer y crear empleo, elaborada en 2010. No dice que los avances de esa agenda han sido escasos, cuando no nulos.
La canciller alemana Angela Merkel da un paso más para frenar la ola antiausteridad que se extiende por Europa y ha anunciado la redacción de una «agenda del crecimiento» para la Unión Europea que discutirían los jefes de Estado y de gobierno en la cumbre de junio. Merkel se mantiene firme en su defensa del pacto fiscal, pero ahora ve posibilidades de usar los recursos europeos para impulsar la economía.
«Innegociable». La canciller alemana defiende el Pacto fiscal que inspiró y que firmaron 25 de los 27 países de la UE para garantizar la estabilidad presupuestaria, ante el coro de voces que crece en Europa reclamando que el impulso al crecimiento vaya paralelo o por delante de los ajustes. El propulsor de la idea es el candidato socialista a la presidencia de Francia, y favorito en las encuestas, François Hollande, quien ha vuelto a repetir que «Merkel no puede decidir por toda Europa».
España ha abandonado el grupo de países a los que la agencia de calificación de riesgos Standard & Poor’s concede la nota A, notable, para pasar a BBB+, aprobado alto con perspectiva negativa. La mala situación económica, la desviación del déficit y la probabilidad de que la banca necesite nuevas ayudas son la justificación para dejar la deuda española a dos pasos del bono basura.
¿Qué puede hacer la UE por un joven de 16 años de España o Suecia? Se lo ha preguntado en alto el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y él mismo ha dado la respuesta: el reto es hacer con el empleo, lo que Erasmus ha hecho con los estudios. Hay dos millones de ofertas de trabajo en la UE que no se cubren. Y no buscamos dos millones de Einsteins, ha dicho, pero sí trabajadores con la formación adecuada adaptada a las necesidades de la economía.
Bruselas exige durísimos ajustes presupuestarios a los Estados miembros de la UE pero reclama un aumento del gasto del 6,8% para sus cuentas de 2013. La justificación de la Comisión Europea (CE) es que hay que hacer frente a pagos comprometidos y que además necesitamos inversión para crecer. Se espera una fuerte oposición de las grandes economías europeas.
Progresos notables del gobierno español en materia económica, pero nada de reactivar el programa de compra de deuda para reducir los costes de financiación de España. Esta es la visión, de cal y arena, que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha expuesto en el Parlamento Europeo, donde ha dado un toque de atención a los gobiernos, por sus desacuerdos y divisiones y ha pedido una reflexión conjunta de la eurozona para saber dónde queremos ir.
La expropiación de YPF es para la agencia de calificación de riesgo Standard & Poor’s un quebradero de cabeza en la liquidez internacional del país a medio plazo. La alta inflación, que podría ser el doble de lo anunciado por el gobierno, y las arriesgadas medidas económicas adoptadas por su presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, aumentan un 33% las posibilidades de que la economía argentina continúe cuesta abajo. En 2013, amenazan, su calificación aún podría peor.
El PIB español lleva dos trimestres de caídas, así que técnicamente, España está en recesión. Según los datos del Banco de España, la economía retrocedió entre enero y marzo un 0,4% y entre octubre y diciembre de 2011, un 0,3%. Las previsiones inmediatas no son buenas, sobre todo para el empleo que puede haber llegado ya al 24%.
Palabras pretendidamente conciliadoras en los políticos alemanes y temor en la prensa ante los vaticinios de que un socialista será el nuevo presidente de Francia. «Merkozy», el agridulce eje francoalemán que ha dirigido la UE durante toda la crisis de deuda de la eurozona se desvanece ante el programa del candidato favorito en las presidenciales francesas, François Hollande, partidario de construir una Europa más social y menos dependiente de la dictadura de los mercados.
La oficina estadística de la UE, Eurostat, ha validado el déficit del 8,5% del PIB en 2011 calculado por el gobierno de Rajoy. Bruselas no desconfíaba de las cifras facilitadas desde Madrid, pero se había quejado de los cambios en la previsión. España es el tercer país de la UE donde más creció el déficit el año pasado, solo por detrás de Irlanda y Grecia.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calificado de «muy buenas» las medidas adoptadas por el gobierno español para mejorar la situación de la banca. Pero para Christine Lagarde queda mucho por hacer en la eurozona que, en su opinión, sigue siendo el epicentro de los potenciales riesgos para la tímida recuperación de la economía mundial.