La presidencia del Eurogrupo es un cargo que muchos dirigentes europeos quieren pero que nadie, hasta ahora, se ha atrevido a reclamar. El ortodoxo ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, lo ha hecho. Dice que, de todas formas, tiene que implicarse en la marcha de los países de la moneda común y que no ha escuchado ningún rechazo de sus colegas a su nombramiento.
Chipre ha presentado el logotipo de su Presidencia rotativa de la Unión Europea, que comienza el 1 de julio. Un barco azul oscuro con tres velas de color cobre, verde y azul, que recuerda la tradición marinera de la isla mediterránea. Una presidencia que mantendrá el perfil bajo de sus antecesoras. La crisis económica ha eclipsado cualquier singularidad en las presidencias de los últimos años.
Este miércoles se conmemora el Día de Europa y para celebrarlo de una forma efectiva la Comisión Europea pide a los ciudadanos de la Unión que contribuyan a establecer las prioridades políticas del futuro. Es una consulta, la mayor que haya hecho nunca la UE, para conocer los problemas que se encuentran y que les impiden disfrutar de los derechos que tienen como ciudadanos de la UE .
Para el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, la profunda crisis que atraviesa la Unión Europea, podría hundirla en el fracaso. Cree que hay que acabar con las tomas de decisiones entre países, en alusión a las componendas entre Francia y Alemania, defiende una mayor democratización de las decisiones de las instituciones europeas, el impuesto a las transacciones financieras y una mayor y mejor relación con los países del norte de África.
El presidente del Parlamento europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, ha visitado por primera vez España y lo ha hecho el mismo día en que se publicaban las escalofriantes cifras de paro (5,6 millones). El presidente del Europarlamento ha criticado las políticas de austeridad que han defendido Merkel y Sarkozy y cree que el triunfo de Hollande en Francia dará un nuevo giro a la política económica de la UE.
Desde el uno de abril, si un millón de ciudadanos de siete países de la UE quieren que se legisle sobre un asunto concreto, la Comisión Europea está obligada a estudiarlo y, en su caso, ponerlo en marcha. Es una herramienta insólita de participación democrática que sus críticos devalúan por la complejidad del proceso y por la posibilidad de que sea solo utilizada por los habituales grupos de presión.
Siete años después de que franceses y holandeses rechazaran en referéndum una Constitución para la UE, Alemania quiere reabrir el debate para que Europa tenga una Carta Magna y así aumentar la influencia de los 27 frente a países emergentes, contrarrestar tendencias nacionalistas y mejorar la toma de decisiones. Berlín toma la iniciativa y reunirá a varios socios europeos para discutir la propuesta.
El ajedrez diplomático de la Unión Europea está en marcha estos días para negociar una serie de nombramientos en los que, sin ser puestos de gran visibilidad, se juega la influencia de los Estados socios en decisiones de importancia. En el tablero está el nombre del español Antonio Sainz de Vicuña para entrar en el BCE, pero la partida se juega a varias bandas. Hay que elegir cargos en el Eurogrupo, el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo y el fondo de rescate permanente.
Herman van Rompuy, primer presidente permanente del Consejo Europeo, permanecerá dos años y medio más en el cargo. En la cumbre del 1 de marzo, los 27 jefes de Estado o de gobierno de la UE renovarán su confianza en el exprimer ministro belga quien, sin molestar demasiado, ha sabido dotar de contenido a un puesto difícil y mediar entre halcones y palomas.
Un minuto de silencio, propuesto por el presidente saliente del Parlamento Europeo, para rendir homenaje a los fallecidos Manuel Fraga, ministro de Franco y fundador del PP, y el expresidente checo, Vaclav Havel, ha provocado polémica entre un grupo de eurodiputados, que consideran que ambos personajes no son equiparables. Una parlamentaria liberal-demócrata lo ha considerado «un truco barato».
Primera entrevista entre el presidente español Mariano Rajoy, y el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy quien se ha mostrado de acuerdo con las medidas emprendidas por el Gobierno español. Ambos mandatarios han coincidido en la necesidad de combinar ajuste fiscal con crecimiento y recuperación de empleo.
Con la intención del ser «un presidente incómodo para las demás instituciones», el socialdemócrata Martin Schulz dirigirá la Eurocámara hasta las próximas elecciones, en sustitución del conservador polaco Jerzy Buzek. Europeísta en el fondo y vehemente en las formas, como eurodiputado, Schulz ha sido especialmente crítico con los jefes de gobierno de la UE por no ser capaces de resolver la crisis y actuar al margen del Parlamento.
Dinamarca, un país que rechazó integrarse en el euro, tendrá que defenderlo para intentar controlar la crisis de la deuda que ha puesto entre las cuerdas a la economía europea. Deberá aplicar las decisiones del Consejo de diciembre: disciplina presupuestaria, estabilización económica y regulación del sistema financiero. Con una apuesta clara por la economía verde. La presidencia de turno se plantea un crecimiento económico responsable y devolver la confianza a los mercados y los ciudadanos.
Para Nicolas Sarkozy el impuesto a las transacciones financieras se debe introducir lo antes posible, mientras que a Angela Merkel le parece «una buena iniciativa» pero prefiere esperar hasta marzo cuando habrá terminado de negociarlo con los 27 Estados miembro. En cuanto a los otros temas que han tratado en su reunión de este lunes han subrayado su interés por mejorar la eficiencia de los mecanismos anticrisis, reducir la deuda soberana sin descuidar el crecimiento y el empleo y han advertido a Grecia de que cumpla con sus obligaciones si quiere seguir recibiendo las ayudas.
Berlín es el escenario de la cita que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, van a celebrar este lunes. Hablarán de los cambios en el Tratado que los líderes europeos deberán adoptar en el Consejo que se celebrará el 30 de este mes. Pero también debatirán la posible decisión del Gobierno francés de adoptar en solitario el impuesto sobre las transacciones financieras conocido como «Tasa Tobin».
La burocracia y la mala gestión están restando eficacia a la nueva diplomacia europea que desde hace más de un año ejerce el Servicio Europeo de Acción Exterior. Esto es lo que, más o menos con buenas palabras, dijeron doce ministros de Exteriores de la UE a la Alta Representante de la Política Exterior europea, Catherine Ashton. Una deficiente estructura organizativa y una insuficiente contundencia política están dando pobres resultados, pero Ashton se defiende.
Siempre es bueno echar la vista atrás y hacer un repaso de lo vivido. En Euroxpress proponemos un rápida mirada a 2011, siguiendo algunas de las noticias publicadas en nuestra web. Puede ser un simple recuerdo o un ejercicio de reflexión . Hace ahora un año el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso ya nos preparaba para un año desafiante. Nos preguntamos si en esos momentos era consciente de lo que se venía encima.
El uno de enero Dinamarca recoge el testigo de Polonia en la presidencia semestral de la Unión Europea. Será un periodo decisivo para comprobar si las últimas medidas adoptadas por los líderes de los 26 (no estará Reino Unido) consiguen devolver la confianza en los mercados y si la UE es capaz de frenar la recesión que se apunta. Los daneses, fuera del euro, dicen perseguir una Europa responsable, dinámica, verde y segura.
«Nuestra crisis exige un Nuevo Deal» así es como ve la situación el presidente del Parlamento Europeo, Jercy Buzek, y asi es como lo dijo en la Eurocámara en su discurso de despedida. El próximo 17 de enero dejará la presidencia que ocupará el socialista alemán Martin Schulz. El político conservador polaco finaliza sus dos años y medio de mandato que han transcurrido en una época especialmente complicada.
¿Quien dijo que «20 años no es nada»? En el vigésimo aniversario de la adopción del Tratado de Maastricht, la UE se ha dado finalmente cuenta de que la unión económica y monetaria se tiene que apoyar en un fundamento «más estable», de manera que con el nuevo pacto conseguido esta semana y los avances en la unión política, se eliminen las debilidades persistentes desde aquel lejano 11 de diciembre de 1991.
La confianza de los españoles en la UE para ofrecer soluciones a la crisis y oportunidades de empleo ha caído en 40 puntos porcentuales desde 2009. Los ciudadanos españoles son más pesimistas que el resto de los europeos en lo que se refiere a conservar su empleo en los próximos meses. En el conjunto de los Estados miembros el 71% no ve cercano el final de la crisis y el 87% cree que la pobreza ha aumentado en los dos últimos años.
A partir del 1 de diciembre próximo el Parlamento Europeo dispondrá de 18 escaños suplementarios como consecuencia de su adaptación al Tratado de Lisboa. España es el Estado europeo que más número de diputados sumará con cuatro nuevos miembros. Serán dos eurodiputados del PSOE, uno del PP y uno de CIU.
En consonancia con los planes de ajuste que llevan a cabo los 27, su contribución al presupuesto de la UE para el año que viene estará en la misma línea de austeridad. Los socios comunitarios no han cedido a las pretensiones del Parlamento Europeo y finalmente han acordado un aumento de gastos de solo el 1,86%, comparado con el presupuesto de 2011, es decir, congelación en términos reales, si se tiene en cuenta la inflación.
La Unión Europea vive días de gran actividad. Se quitan presidentes, en su lugar se nombran tecnócratas y se trabaja activamente en una reforma del Tratado de Lisboa. El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, está elaborando un informe que presentará en diciembre sobre la mejor manera de hacer esos cambios que podrían aprobarse a mediados de 2013.
El punto fundamental de la reforma sería la posibilidad de que la UE pudiera actuar sobre los presupuestos de los Estados que ponen en peligro la eurozona.