La ONU viaja a Río+20 sin dejar huella

La ONU parece decidida a practicar lo que predica: mejorar su eficiencia y reducir drásticamente sus emisiones de gases invernadero. A la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, asistirán más de 50.000 personas. Pero el foro mundial ha reducido su delegación a unos 1.400 funcionarios, principalmente por razones económicas y ambientales. Aun así, el envío de esta delegación, según datos de la propia ONU generará unas 3.600 toneladas de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases invernadero, causantes del cambio climático.

Edificio de Naciones Unidas
Edificio de Naciones Unidas, Nueva York (EE UU)/ Foto: Djunitex

El presidente de la Asamblea General de la ONU, el qatarí Nassir Abdulaziz Al Nasser, expresó su pleno apoyo a la llamada Iniciativa de Compensación de Emisiones de Carbono (CEOI, por sus siglas en inglés). El objetivo: reducir la huella de carbono causada por el personal de la ONU que viaje a Brasil para participar en Río+20.

Se le llama huella de carbono a la cantidad total de gases de efecto invernadero producidos por la actividad humana, y tradicionalmente se expresa en su equivalencia en toneladas de dióxido de carbono.

La CEOI, creada por la Unidad Especial para la Cooperación Sur-Sur y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tiene el objetivo de lograr una participación «climáticamente neutra» del foro mundial en Río+20. «Espero un éxito resonante de esta iniciativa», afirma Al Nasser.

La CEOI también ha recibido la bendición del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y del secretario general adjunto del foro mundial, jefe del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales y secretario general de Río+20, Sha Zukang. Ambos funcionarios se unirán a Al Nasser en el lanzamiento oficial de la iniciativa el 21 de este mes.

La Unidad Especial debe facilitar la iniciativa, construyendo asociaciones y respaldando el Sistema Mundial de Intercambio de Activos y Tecnología Sur-Sur (SS-GATE) para compensar las 3.600 toneladas de emisiones de CO2 de la participación en Río+20.

Según la Unidad Especial, el SS-GATE compensará las liberaciones de gases mediante Certificados de Emisiones Reducidas (CERs), contemplados en proyectos del Mecanismo de Desarrollo Limpio, dando prioridad a iniciativas para los 48 países menos adelantados (PMA).

El MDL permite proyectos de reducción de emisiones en naciones del Sur en desarrollo para obtener CERs, cada uno equivalente a una tonelada de CO2.

Los CERs pueden ser comercializados, vendidos y usados por países del Norte para cumplir con sus metas en el Protocolo de Kyoto. La Unidad Especial señala que, con más de 3.600 proyectos registrados en 72 países en desarrollo, el MDL ha demostrado ser un efectivo mecanismo para financiar proyectos de reducción de emisiones y contribuir así al desarrollo sostenible. Hasta la fecha, unos 1.270 proyectos en 45 países han emitido más de 780 millones de CERs.

La Unidad Especial también señala que el SS-GATE ha compensado más de 3.500 toneladas de CO2 en dos importantes actividades de la ONU: el pabellón del foro mundial en la Exposición Mundial de Shanghai de 2010 y la 17 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en la ciudad sudafricana de Durban. Los principales socios de la Unidad Especial son el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales, la CMNUCC y el Grupo de Energía y Ambiente del PNUD y su Oficina de Políticas de Desarrollo.

Mientras, en un informe divulgado en abril, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) señala que más del 50 por ciento de las emisiones del foro mundial son generadas por viajes aéreos (4,2 toneladas por persona).

En su tercer informe anual, titulado «Hacia la neutralidad climática de la ONU», la agencia detalla una amplia gama de acciones tomadas por todo el sistema de Naciones Unidas para mejorar la eficiencia de recursos y reducir las emisiones.

Algunas de estas acciones son «promover los viajes en tren en vez de por aire, proveer de bicicletas al personal, instalar sistemas de iluminación eficientes en las oficinas de la ONU y realizar conferencias a través de Internet en lugar de viajar para participar en las reuniones».

Según el informe, las emisiones totales de la ONU en 2010 fueron equivalentes a 1,8 millones de toneladas de CO2.