Adiós al gaviero

El escritor colombiano Álvaro Mutis ha muerto a los 90 años en su casa de Ciudad de México. El Premio Cervantes de 2001 retrató en su obra una Colombia desgarrada por la historia, una tierra exuberante y salvaje, deshilachada por los envites del tiempo, como las velas a las que se aferraba el protagonista de su gran saga Maqroll el Gaviero.

Alvaro Mutis riendo
Alvaro Mutis, muerto a los 90 años

La tormenta llegó en forma de larga enfermedad y, finalmente el domingo, un fallo en el corazón llevó a Mutis a soltar el timón de su barco. El colombiano, uno de los grandes de la literatura latinoamericana, nació en Bogotá en 1923 en el seno de una familia de diplomáticos, bien posicionada que le permitió estudiar en los mejores colegios de Europa. La muerte de su padre y su propia naturaleza nómada le llevan de nuevo a Colombia donde, con quince años y sin remedio, se embarca en la poesía e inicia una carrera literaria alimentada por sus numerosos viajes.

La revista Mito le une a la generación de jóvenes poetas colombianos y en 1947 publica «La Balanza», su primer poemario. En 1953 en «Los Elementos del Desastre» aparecería por primera vez el que se convirtió en su alter-ego, Maqroll, el Gaviero, protagonista de siete de sus novelas.

Desde entonces, la inmensidad del mar como metáfora de la soledad, el chillar de las gaviotas, la sed, la sal y el ir y venir del oleaje, que te eleva y te hunde, serían las figuras y las imágenes que le servirían para hablar del paso inevitable del tiempo, de la desesperanza y del sentimiento de destierro con uno mismo y con su tierra.

Porque Mutis, el aristócrata risueño y vividor que escribía sobre el dolor y la muerte, dejó Colombia en 1956 envuelto en un proceso judicial por supuesta malversación de fondos y aterrizó en Ciudad de México. Burgués irredento, solitario y buscador de oportunidades, contactó con Luís Buñuel y se unió para siempre a Octavio Paz y Carlos Fuentes, reflejos literarios a menudo deformados de su propia literatura, como ocurría con su compatriota y amigo íntimo, Gabriel García Márquez. Porque en la obra de Mutis, como él advertía, de «realismo mágico», nada de nada: polvo, carne y muerte, sensualidad y ferocidad a torrentes.

Para Mutis, la poesía era «una vía de conocimiento para el acceso a universos desconocidos, a nuevos mundos donde fuese posible el amor y la buena muerte» y para su literatura el paso por la cárcel fue definitivo. Acusado finalmente por desviación de capital, estuvo preso un año en la cárcel de Lecumberri – «el Palacio Negro» - a la espera de ser extraditado de nuevo a Colombia, traslado que nunca ocurrió. De aquellos días de 1960 nació «El diario de Lecumberri».

Álvaro Mutis se ganó con Maqroll un hueco en la historia de la literatura universal (codo con codo con el Capitán Ahab de Melville), pero su obra se multiplicó desde 1978 con «La nieve del Almirante», «Los Emisarios», «La muerte del estratega», «La mansión de Araucaíma», «Ilona llega con la lluvia» (ambas llevadas al cine) o «La última escala del Tram Steamer», entre otros títulos.

Los premios vinieron en cascada. En 1997 recibe el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio Reina Sofía de Poesía, en 1988 recibe el Médicis por la mejor novela extranjera en Francia y en 1997 le conceden el Grinzane-Cavour en Italia. En 2001 le otorgan el Premio Cervantes y en 2004, el Gobierno francés le otorga su máxima distinción, la insignia de la Legión de Honor.

Desde 2001 Mutis dejó de escribir, se dedicó a disfrutar de su retiro, mar en calma, de la brisa que le daba su esposa, la catalana Carmen Miracle y del placer de la lectura, con sus mareas y esa resaca indolora, llena de humor y de niebla, que le acompañó hasta el fin de sus días.

Sus restos serán velados en una funeraria de la capital mexicana, según ha comunicado el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México.