En Portugal la sequía afecta a la biodiversidad y a la agricultura

LISBOA, (IPS) - Desde 1930 Portugal no sufría un invierno tan seco. Sus efectos ya se hacen sentir con extremo rigor en la agricultura y en centenares de incendios en los bosques. Los últimos datos disponibles del Instituto de Meteorología (mi), correspondientes a la primera quincena de este mes, indican que en ese lapso la sequía «extrema» pasó de afectar del 32 por ciento del territorio al 53 por ciento, mientras que el resto está bajo la categoría de sequía «severa».

Dos corzos
Corzos en el Parque Natural de Peneda-Gerês (Portugal)/Foto:CC

Trece comarcas de cinco distritos portugueses presentan riesgo muy elevado de incendios: Vila de Rei, Sertã e Oleiros, en el distrito oriental de Castelo Branco, Pampilhosa da Serra, Miranda do Corvo, Góis y Arganil, en el vecino Coímbra, Castanheira de Pêra, Pedrógão Grande e Figueiró dos Vinhos, en Leiria, Mação y Sardoal, en el central Santarém, y Monchique, en el distrito de Faro, en el extremo sur del país.

Los daños económicos de la sequía para un país con graves problemas financieros son incalculables, en especial para las capas más vulnerables y empobrecidas de la sociedad. Sus efectos se reflejan en los precios de los productos agrícolas que afrontan momentos difíciles debidos a los drásticos recortes en los ingresos impuestos por el Fondo Monetario Internacional, la Unión Europea y el Banco Central Europeo, el trío que otorgó un préstamo de 110.000 millones de dólares para el rescate financiero del país.

Bruno Amorim, responsable de AM-Frutas, una de las grandes empresas distribuidoras de productos agrícolas del distrito de Lisboa, dice que la situación de sequía «se está reflejando en el alza de precios y en la caída de la calidad» de los artículos. Es necesario tener en cuenta que «una menor calidad, en el fondo, hace subir el gasto de las familias, simplemente porque algunos productos no pueden ser aprovechados en su totalidad», explica.

Cita como ejemplo los casos de la castaña, el tomate y las naranjas, tres alimentos tradicionalmente de alta calidad en Portugal, «que antes de madurar, comienzan a pudrirse o se secan debido a la falta de agua». Las verduras y hortalizas, «con hojas amarillentas y no verdes como debería ser, para nosotros representan grandes pérdidas, porque no son vegetales vendibles, van derechos a la basura», añadió.

Amorim concluye con oscuros presagios para los próximos productos de la primavera y verano. «Somos bastante pesimistas en cuanto a la pérdida de grandes cosechas y a la baja calidad», una condición esta última que le abría antes a Portugal grandes mercados para la exportación, expresó.

Especies en sumo riesgo

La extrema sequía también afecta seriamente a la conservación de varias especies, tales como aves silvestres que invernan en Portugal y que deberían ahora comenzar a emigrar para sus lugares de reproducción en el norte de Europa.

Biólogos, ecologistas y activistas citados por el diario Público, de Lisboa, advierten que la escasez de alimentos, la ausencia de reproducción y una elevada mortalidad están convirtiendo a 2012 en un año especialmente difícil para algunas especies.

Patricia Garcia Pereira, investigadora del Museo Nacional de Historia Natural y de la Ciencia (MHNC), dice que las mariposas son las más afectadas, entre ellas «existen algunas especies particularmente vulnerables», como las diurnas, que se alimentan en gran medida de ortigas. «Estas plantas dependen mucho del agua y tal vez no consigan sobrevivir a la falta de lluvia» y, sin ellas, «las mariposas no tienen dónde poner sus huevos y las orugas no tienen qué comer».

Las mariposas «son excelentes indicadores del buen estado de los ecosistemas, ayudando a la polinización, en tanto que los gusanos son una importante fuente de alimento para las aves», subraya la investigadora del MHNC.

A su vez, Domingos Leitão, de la Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves (SPEA), recuerda que muchas aves que ya deberían haber iniciado un largo viaje migratorio hacia el norte del continente, que puede ser hasta de 6.000 kilómetros, «ante la escasez de alimentos están postergando el viaje». Y continúa detallando la cadena alimenticia de las aves «si no llueve, hay poca hierba y no hay insectos, los suelos están secos, con pocos invertebrados, escarabajos, arañas y lombrices». A un invierno seco en el sur de Europa hay que sumarle uno extremadamente frío en el norte del continente, y eso «para las aves no puede constituir una situación peor», concluye Leitão.

Otra voz de alarma es la de José Teixeira, investigador del Centro de Biodiversidad y Recursos Genéticos, que recuerda que a esta altura del año, ranas, sapos, salamandras y tritones comienzan a prepararse para el acoplamiento y, sin lluvia, «no se podrán reproducir». Eso amenaza su debilitamiento o puede llegar hasta la extinción.

A las amenazas de la sequía para esas especies se une la de los incendios, en especial para el lobo ibérico, casi extinguido por una política de eliminación decretada por España entre 1950 y 1970. Una gran parte de esta especie se conserva en el norte de Portugal. Se estima que en el Parque Natural de Peneda-Gerês, considerado el último santuario del lobo ibérico, no sólo de Portugal, sino de toda la península, habitan unos 300, y hoy se encuentran amenazados por los incendios que azotan la zona protegida.

Del informe divulgado este jueves por Protección Civil, se deduce que el primer trimestre de 2012 cierra con el peor balance de los últimos seis años. Hasta ahora se han registrado 8.187 incendios, que cubren un área de 15.288 hectáreas.

Tan solo el miércoles pasado se registraron 333. Y las estadísticas se actualizan día a día.