El ejército israelí impide también al Rachel Corrie llegar a Gaza

El Rachel Corrie, el barco de la flotilla de la libertad que no sufrió el primer ataque israelí porque tuvo que parar en Malta para reparar una avería, ha terminado su viaje. El ejército israelí se ha apoderado del barco tras un abordaje «sin incidentes» según Israel o una «brutal apropiación» y «secuestro» según la ONG Free Gaza. El Rachel Corrie está siendo dirigido al puerto israelí de Ashdod. A bordo van cuatro irlandeses, entre ellos la Nobel de la paz Mairead Corrigan-MacGuire el ex asistente del secretario General de Naciones Unidas, Denis Halliday y seis trabajadores de la televisión de Malasia en total unas veinte personas. Llevan una carga de unas 500 toneladas de cemento, medicamentos, material escolar y juguetes.

Mientras tanto, en Barcelona los dos cooperantes españoles Manuel Tapial y Laura Arau y el periodista David Segarra han explicado como fue el ataque del ejército israelí al Mavi Marmara en el que viajaban.

El Rachel Corrie antes de salir
El Rachel Corrie antes de salir/Foto:Johari Gautier

Tras su viaje desde Turquía, los cooperantes Manuel Tapial, Laura Arau y el periodista David Segarra han sido recibidos en el aeropuerto de Barcelona con clamores y pancartas de apoyo. Los jóvenes han podido reencontrarse con sus familiares ante un gran número de periodistas y expresar sus primeras palabras de agradecimientos y de indignación.

Reencuentro con los familiares y primeros comentarios

Ante un público emocionado, los tres españoles han podido abrazar a sus familiares y ser aclamados por su valor. La tensión causada por la separación era notable y, sin embargo, las efusividades han sido rápidamente cortadas por un Manuel Tapial furioso que ha subrayado la falta de apoyo del Estado español. «No nos ha prestado ni un mínimo de ayuda. ¡Nada!». Éstas han sido las primeras declaraciones de uno de los cooperantes. Más adelante, tras tomar sitio ante los numerosos medios de comunicación, la activista Laura Arau ha expresado su profundo agradecimiento al Estado turco por todas sus gestiones y su especial atención. «Es Turquía quien ha pactado traernos desde Israel, quien ha pagado el billete de vuelta y el alojamiento.»

Preguntados sobre su estado de salud, los españoles han asegurado encontrarse en buenas condiciones. «Estamos bien, enteros y con muchas ganas de sensibilizar sobre la realidad palestina. Hemos perdido diez hermanos en la travesía pero siempre los llevaremos en el corazón.»

Maltrato a los periodistas

Por su lado, el periodista David Segarra que acompañaba a los cooperantes en la flotilla de la paz ha querido empezar su intervención con una queja formal respecto al trato que ha tenido el gobierno de Israel con la prensa. «Tenemos a 10 muertos, 50 heridos. Uno de los muertos es periodista y fue asesinado de un tiro en la frente por el único delito de tener una cámara en sus manos», ha expresado David antes de detallar la relación cercana y cordial que ha podido mantener con ese periodista asesinado. Él era un periodista y fotógrafo turco, encargado de la zona de prensa que facilitaba todos los medios para que los periodistas pudieran hacer su trabajo. Una persona muy valiosa, según las palabras del entrevistado.

El español también tuvo palabras para recordar que los 50 periodistas internacionales que hacían parte de la flota fueron apuntados con laser, algunos fueron golpeados y todo su material periodístico fue destruido. «Hemos sido desaparecidos y secuestrados durante varios días en aguas internacionales y llevados a las prisiones de forma ilegal». Asimismo, David Segarra ha descrito la intervención israelí como un ataque contra cincuenta naciones en el mediterráneo y ha enfatizado el hecho que una nación que no pertenece a la OTAN ha atacado a otra que sí lo es.

Por fin, con un tono combativo y esperanzador, el periodista ha querido subrayar la sensatez y la convicción de la lucha contra el embargo del pueblo palestino. «Israel ha tratado de callar la voz de tanta gente y no lo ha conseguido. Ahora, hay más medios que nunca». Después de sus declaraciones, el periodista no ha olvidado a la gente que ha dado su vida por otras. «No han caído en vano y el bloqueo a Gaza tiene sus días contados. ¡La paz en Palestina puede estar más cerca!».

Nuevas acciones legales

Tras unos breves agradecimientos a la gente que le ha apoyado desde el principio en España, Manuel Tapial ha expresado su deseo de ver salir en los próximos meses más barcos en dirección de Gaza. Alguno de ellos podría incluso partir de Barcelona. De la misma forma, el cooperante español ha expuesto su intención de emprender acciones legales contra el gobierno de Israel por crímenes contra la Humanidad, por atacar a civiles, por piratería y todo lo que permita acabar con su impunidad.«Exigiremos al Estado español que tome las medidas oportunas para que nuestros enseres y todos los bienes que nos han quitado puedan ser recuperados», ha añadido Manuel.

Acerca de los contactos que mantenía la flotilla de la paz con los demás países, Manuel Tapial ha comentado que hicieron un llamamiento en alta mar a la comunidad internacional porque podía ocurrir una masacre. «Pedimos a los políticos españoles y catalanes que hicieran algo, pero no reaccionaron. Ofrecimos que la ONU viniera a visitar nuestros barcos y le pedimos al gobierno que mediase. Sin embargo, nos consta que no se hizo ningún tipo de mediación. Avisamos de que si no se mediaba, ocurriría una masacre como finalmente ha ocurrido».

«Lo que nos unía era la solidaridad y el objetivo de romper el embargo»

A las preguntas sobre el trato que recibieron, Manuel Tapial ha resaltado que fue malo y, enfrentándose con algunos comentarios del embajador de Israel, ha explicado que sólo comieron una vez en todo su tiempo de detención. Además, ninguno de ellos sabe quién les interrogó. «La gente nos interrogaba sin abogado, no había identificación, ni posibilidad de negarse. Nos preguntaron quiénes eran nuestros contactos en Gaza, a quién íbamos a ver, quién nos había pagado para montarnos en la flotilla». El cooperante ha asegurado que, aunque para algunos esto parezca mentira, son muchas las personas que se mueven por cuestiones solidarias, motivos meramente humanistas y de compromiso.

A continuación, David Segarra ha explicado que uno de los peores momentos ocurrió en el barco, cuando estaban esposados y todas las personas que eran de confesión islámica fueron apartadas de los europeos más blancos.«El racismo y la intolerancia eran insoportables cuando, en realidad, en ese barco éramos todos iguales. No importaba la ideología, no importaban las religiones, lo que nos unía era la solidaridad y el objetivo de romper el embargo», ha declarado el periodista. Más adelante, ha mostrado su indignación con las maniobras del gobierno israelí para hacerles pasar por terroristas o miembros de Hamas. «Es algo totalmente mezquino y no tiene ningún tipo de fundamento». Johari Gautier Carmona para euroXpress